De niños, de nuestras mentes angelicales pueden surgir hasta complots apocalípticos y conspiraciones a gran escala. Sólo el paso del tiempo y la respetable edad adulta puede disipar nuestra fértil imaginación.
Es bueno rememorar nuestra infancia, y vernos otra vez como esos seres que vivían en su fantasía. Sin embargo, los niños que retrata el genial
mangaka Naoki Urasawa desean
escapar de su infancia.